Compras por internet

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En este artículo queremos empezar con una serie de recomendaciones en donde detallaremos algunas pautas a la hora de comprar o vender por internet. Nos centraremos hoy en la compra desde el punto de vista del consumidor, dejando para posteriores artículos el punto de vista del vendedor.

El comercio electrónico movió en el año 2012 más de 12000 millones de euros en España, con un crecimiento del 13% respecto al año anterior. Las ventajas de las compras online son innegables (comodidad, precio,…). Se estima que el 43% de los ciudadanos realizan compras online. Sin embargo, estas cifras todavía se encuentran lejos de la media europea (59% según Eurostat) y mucho más de los países punteros (Reino Unido 82%, Noruega 80%).

Desde el punto de vista del consumidor, lo primero que debemos tener presente es el asegurarnos que existen una serie de elementos que identifiquen al propietario de la web: nombre fiscal, aviso legal, teléfono de contacto, dirección física de la tienda,…  También debemos tener en cuenta el país en donde está establecido el negocio, pues dependiendo de ello estará sometido a unas leyes que pueden ser distintas a las que podemos esperar (impuestos, protección de datos, política de devoluciones, garantías,…).

En segundo lugar, será importante determinar qué formas de pago se permiten: tarjeta, transferencia, PayPal, contrareembolso,…

  • Pago por transferencia: preferido por muchos usuarios porque prefieren evitar dar sus datos. Hay que tener en cuenta que dependiendo del banco con el que trabajemos la transferencia podrá tardar uno o dos días en ser visible por la tienda, que normalmente no tramitará el pedido hasta poder comprobar que el pago ha sido realizado. Algunos comercios ofrecen descuentos por utilizar esta opción, puesto que no le supone ningún tipo de comisión.
  • Pago por tarjeta. Deberemos distinguir entre tarjetas securizadas y no securizadas. Las primeras son aquellas en las que además de introducir los datos impresos en la tarjeta (número de tarjeta y cvc) será necesario facilitar una contraseña o un número obtenido de una tarjeta de coordenadas facilitada por nuestro banco para validar nuestra identidad. Este mecanismo impide la compra en caso de pérdida o robo y por lo tanto sirve como medida antifraude para ambas partes, comprador y vendedor. Un pago efectuado de esta forma no puede ser rechazado por el comprador.
  • Pago mediante reembolso: nos aseguramos de recibir la mercancía antes de pagarla, por lo que es un sistema muy seguro desde el punto de vista del comprador. Sin embargo, las comisiones que recaen en el vendedor suelen ser elevadas y el comercio se enfrenta a gran cantidad de rechazos o intentos de fraude, por lo que no muchos comercios electrónicos ofrecen este servicio o aplican un sobrecoste considerable.
  • Pago mediante PayPal: sistema que hace de intermediario entre comprador y vendedor, de forma que el vendedor nunca tiene acceso a los datos bancarios del comprador, que traslada su confianza en el pago a PayPal. Las altas comisiones para el vendedor y el hecho de que los pagos mediante tarjeta se realizan en la actualidad a través de plataformas propias de los bancos (el vendedor nunca conoce el número de tarjeta introducido) limitan, bajo nuestro punto de vista, las ventajas que este sistema ofrecen en la actualidad.

En tercer lugar sumar al precio del producto los costes de envío (si los hubiese), los plazos de devolución y el tiempo de entrega. Todo ello deberá quedarnos claro antes de efectuar el pago. Muchas empresas centralizan la información al respecto en un apartado “condiciones generales” o “preguntas frecuentes”.

A la hora de recibir la mercancía deberemos tener en cuenta que la empresa de transporte no nos garantiza de antemano una hora de entrega, si bien la mayoría de los transportistas contactan telefónicamente con el destinatario para fijar un segundo intento de entrega en caso de no encontrarnos en la dirección de entrega al primer intento. Conviene, por tanto, facilitar una dirección de entrega (que no tiene por qué coincidir con la dirección de facturación) en donde sea fácil localizar a alguien (domicilio habitual, familia, trabajo,…).